lunes, 19 de julio de 2010

a ti hija


Hoy, al verte salir tan hermosa
y hecha toda una mujer,
he querido recordar,
cuando dentro de mi te llevé.
Con cuanto amor y ternura
mi vientre acariciaba,
para darte calor de madre
y que te sintieras amada.
Hoy, ya puedes tu, mi niña
ser madre también
y llevar en tus entrañas,
la vida de otro ser.
A Dios le pido en mis plegarias
que te conceda ese don
de ser madre algún día
como lo he sido yo.
Porque ese es, el don más maravilloso
que te pueda conceder,
poder sentir en tus entrañas,
la vida de otro ser.
Ojalá yo, pueda verte
y ayudarte en ese menester
de ver crecer a tus hijos
como a ti, te vi crecer.

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